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Instagram.
TikTok.
Twitter.
Aquí no.

Por qué elegí desaparecer de las redes sociales y nunca mirar atrás.

La respuesta corta: porque son una puta trampa.

No estoy en Instagram. No estoy en TikTok. No tengo Twitter. Y no, no es porque sea un tecnofóbico o porque piense que soy mejor que tú.

Es porque entiendo cómo funcionan. Y una vez que entiendes el juego, es difícil querer seguir jugando.

El problema real

Piensa en esto: ¿cuántas veces has abierto Instagram "solo un segundo" para ver una cosa y 40 minutos después sigues scrolleando sin saber cómo coño llegaste ahí?

Eso no es casualidad. Está diseñado así deliberadamente.

Las redes sociales no están diseñadas para conectarte con gente. Están diseñadas para capturar tu atención y venderla después. Cada scroll, cada like, cada notificación roja—todo está calibrado para explotar tu sistema dopaminérgico y mantenerte adicto.

De hecho, están diseñadas para aislarte de la gente. Vivimos en la epidemia de la soledad más grande de la historia humana, y nadie parece darse cuenta de la ironía. Se ve perfectamente cuando vas a un restaurante: la gente empieza conversando, y a los 20 minutos ya han sacado el móvil y están viendo su puto feed en lugar de mirarse a los ojos.

Estamos físicamente juntos pero mentalmente ausentes. Rodeados de gente pero completamente solos. Y las redes sociales no son la solución a ese problema—son la causa.

Por qué es incompatible con este blog

Aquí defiendo cosas como sentarte en silencio sin hacer nada. Como pensar profundamente. Como resistir la gratificación instantánea.

¿Y luego voy a estar en una plataforma diseñada específicamente para destruir tu capacidad de hacer exactamente eso? No tiene sentido.

El formato de contenido rápido y fragmentado—reels de 15 segundos, tweets de 280 caracteres, stories que desaparecen—va en contra de todo lo que intento construir aquí. No puedes desarrollar ideas complejas en ese formato. No puedes pensar profundamente. Solo puedes consumir y seguir consumiendo.

Dónde invierto mi energía

Prefiero dedicar mi tiempo a esforzarme para escribir artículos que verdaderamente digan algo. Que desarrollen ideas. Que requieran que te sientes y pienses durante más de 30 segundos.

Aquí no hay algoritmos diseñados para maximizar tu engagement a costa de tu bienestar. No hay notificaciones manipuladoras. No hay infinite scroll. Solo contenido que vale la pena leer, cuando tú decides leerlo.

Si tienes algo que decirme

La mejor forma de contactarme es por email:

Es menos inmediato. Menos dopaminérgico. Y precisamente por eso, más valioso.

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